Piedad Isla, la memoria fotográfica de la Montaña Palentina.

May 20, 2013  •  Dejar un comentario

Piedad Isla - Cervera de Pisuerga Piedad Isla fue una fotógrafa española (nacida en Cervera de Pisuerga, Palencia, el 6 de septiembre de 1926 y fallecida en Madrid el 6 de noviembre 2009) que recopiló la historia de su comarca en fotografías. Su trabajo como fotógrafa de la zona norte de la provincia le permitió el contacto directo en los años 50 y 60 con formas de vida hoy desaparecidas. Gracias a su vocación y esfuerzo consiguió inaugurar en 1980 un Museo Etnográfico

Durante más de cuarenta años de trabajo, generó un archivo de cerca de 130000 instantáneas que en la actualidad se conservan en el Centro de Documentación de la Imagen de la Montaña Palentina (CEDIMPA). Las imágenes fueron tomadas a partir de principios de la década de los años cincuenta y constituyen una valiosa crónica de la vida de la zona. Como ella misma señaló «[...] es el único testimonio que tenemos para enseñar a las nuevas generaciones atrapadas por la telefonía móvil e Internet que los rostros arrugados de los antepasados no respondían al azar, sino que evidenciaban las dificultades de una vida austera, los sacrificios de la gente que no tenía nada, salvo la ilusión de vivir, de tener una meta y un pequeño sueño que cumplir». Los títulos de las imágenes respetan, en su mayoría, comentarios que ella dejó escritos acerca de sus fotografías

Biografía

Un buen día, a mediados del siglo pasado, Piedad Isla, de profesión fotógrafa, compró una Vespa, se enfundó unos pantalones y con base en Cervera de Pisuerga (Palencia) se puso a recorrer, por caminos carreteros, los pueblos de la montaña palentina. Aunque pionera de la fotografía social en el medio rural, no fue una espectadora extraña, sino que se zambulló en el alma del pueblo desde la pertenencia, en una total identidad entre el yo del fotógrafo y el territorio en el que habitaba. Así, los documentos gráficos de Piedad (6 de septiembre de 1926-6 de noviembre de 2009) tienen el valor de la autenticidad, de la frescura, son fragmentos de vivencias, fijadas en la nostalgia del blanco y negro, pausas momentáneas de la existencia, instantes únicos de la vida rural en estado puro, salvados del anonimato definitivo gracias a la cámara de Piedad Isla. Su auténtica inspiración fue la condición humana, el culto a los ancianos, la adoración por los niños, y el respeto a la tierra.

Su permanente curiosidad provocó que nada de la vida de los pueblos le pasara desapercibido: tiendas, fiestas, mesones, grupos de amigos, pastores, procesiones, carreteros, bodas, ancianas de negro, niños, mendigos, carteros, perros, funerales, más niños, curas con sotana y albarcas, cantamisas, guardias civiles, partidas de mus, costureras, retratos con sábanas de fondo, gatos, juegos de bolos, mercados, corridas de toros, niños... siempre niños.

La fotografía se convirtió en el medio ideal de su estrategia vital, asimiló y transformó los materiales de la vida a su alrededor, de su realidad, para exponerlos fielmente y además convertirlos en sustancia básica, en sensibilidad poética.

Como testigo excepcional de la despoblación y con ella de la desaparición de una cultura y una forma de vida secular, no se conformó con almacenar documentos gráficos imperecederos, de retazos de vida y de costumbres, sino que se afanó en la búsqueda de los objetos materiales de la cultura material y con ellos creó en Cervera de Pisuerga un Museo Etnográfico que es un espacio de exquisita sensibilidad.

Desplegó una actividad inusitada como dinamizadora social. Fue concejal, promotora de la declaración de Cervera como conjunto histórico-artístico, defensora de la naturaleza, conferenciante, directora de cursos, fundadora de asociaciones, organizadora de exposiciones, filántropa solidaria...

Piedad Isla ha sido el espejo de la memoria de un mundo rural ya desaparecido. La gozosa consecuencia es su obra, un trayecto casi místico, que hunde sus raíces en una tierra de la que muchos han partido en realidad, pero en la que todos han quedado en verdad en 165.000 negativos que retratan la epopeya humana en los dulces y agrestes valles de la montaña palentina.

Piedad Isla buscó en su obra, antes que el arte, la vida y allí, encontró la verdad y la belleza.

Merece la pena ver este documental sobre la vida de esta fotógrafa y etnógrafa de la Montaña Palentina.

José María Pérez Peridis / Esteban Sainz Vidal. El País, 14.Nov.2009


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